viernes, 10 de julio de 2009

Las Divisiones del Zodiaco Caldeo

El 3 y el 4: Los Signos

N

o voy a entrar a estas alturas en explicar los Signos Zodiacales, su relación con las constelaciones y sobre todo su diferencia con las mismas, pero recordaré algunos puntos. Los 360º del Zodiaco pueden dividirse por 24 números en forma entera: 1, 2, 3, 4, 5, 6, 8, 9, 10, 12, 15, 18, 20, 24, 30, 36, 40, 45, 60, 72, 90, 120, 180, 360. De ahí resultan las 24 letras del alfabeto fonético egipcio o del alfabeto rúnico usado comúnmente en Adivinación y Magia. Dado que el 1 y el 2 no sirven para formar polígonos nos quedan 22 polígonos regulares básicos, que son el origen astrológico de los alfabetos arameos o similares de 22 letras. Igualmente son la base de los 22 Arcanos Mayores del Tarot. A diferencia de los manuales típicos de Astrología, no nos vamos a centrar en el 3 y el 4, sino sobre todo en el 5, 10, 18, 24, 36, 60, 72 y 180. Igualmente daremos importancia al 7, no incluido en las divisiones regulares, que nos obliga a salir de las tres dimensiones para poder cerrar un espacio o a crear unas curiosas espirales. El que avisa no es traidor... a veces.

Tampoco entraré a fondo en su relación con las simetrías 3 y 4[1] que aplicadas a círculo en varias formas nos llevan a la división en los 12 Signos. Sí quiero destacar que al dividir el plano mediante triángulos y cuadrados y sus derivados (hexágonos, octógonos), estamos moviéndonos en un sistema "plano" y por tanto determinista. Si queremos "romper" el determinismo en cierta medida tendremos que utilizar polígonos de carácter superior, tal como sugiero más adelante.

Pero si voy a insistir en un punto que es sistemáticamente negado. Los Signos, al menos en su forma de estaciones y meses, se utilizan de manera distinta de las constelaciones desde hace mucho. No es cierto que originalmente coincidiesen con las constelaciones, originalmente coinciden con distintas fases del año tal y como lo necesita un pueblo agrícola y religioso. De hecho al basarse en las estaciones establecidas como necesidad de los agricultores y ganaderos son anteriores. Las fases lunares son importantes para los cazadores, pescadores y ganaderos, la determinación precisa de solsticios y equinoccios es cuestión de supervivencia para los pueblos agrícolas y a ello dedican enormes esfuerzos. De esta manera se determinan los signos antes que todas las constelaciones y se completa el esquema de 12 constelaciones por proyección de los signos. Así pues los signos se están empleando de manera diferenciada de las constelaciones en Astrología, junto con otros ritmos como el día, la hora planetaria, la semana, y las estaciones (2, 3, 4 ó 5 según los criterios, esencialmente agrícolas, que se sigan), y junto con los meses lunares (que siguen siendo fundamentales en la Astrología actual pese a su abandono) desde bastantes siglos antes de que se les pudiera confundir. Los signos son regulares y dependen de la época del año, posteriormente se vería que hay factores como la declinación en los que se debe introducir una modificación si se trata de un lugar Norte o Sur, y la longitud que introduce un matiz común a todos los lugares del planeta, por la analogía entre día y año (en todo el mundo amanece por el Este). Las constelaciones son conjuntos de estrellas de medida irregular y los caldeos consideraban que un planeta se encontraba en una constelación cuando se encontraba entre tres estrellas que marcaban sus límites reales (tomen nota los "sideralistas" que siguen haciendo "constelaciones" de 30º teóricos). La confusión entre signo y constelación se produce en las proximidades del comienzo de la era cristiana y entre pueblos no caldeos (griegos, romanos e indios fundamentalmente). Al comenzar una era Piscis es lógico que se produzcan líos y confusiones. La Astrología es varios milenios más vieja que los torpes manuales de Ptolomeo[2], culpable de la mayor parte de las confusiones. No tengo colecciones de horóscopos caldeos, pero las citas que he encontrado son suficientes para ver que había interpretaciones bien diferenciadas para la ascensión de un planeta durante un mes determinado (nuestros actuales signos), y para la ascensión del mismo planeta cuando se encontraba en una constelación determinada. La confusión puede venir desde el momento en que los caldeos establecen el sistema de analogías, que no identidades, entre las constelaciones del celeste "camino del Sol", el aparente camino anual del Sol marcando las estaciones, la analogía con las 12 horas dobles del día llamadas berus ("el Sol en verano es como el Sol del mediodía") de este, y la relación entre las doce lunaciones completas (doce y pico) que se producen en un año solar y las divisiones que serían los meses lunares. Me pregunto que tonterías estarían diciendo algunos ahora si los griegos se hubiesen molestado en prestarle atención a las dieciocho (18 como el número del arcano de la Luna en Tarot), constelaciones que he contado en las descripciones del "camino de la Luna", del cual apenas quedan en nuestra Astrología los Nodos Lunares, punto de cruce de ambos caminos celestiales, y extremadamente valorado por los caldeos.



[1] Ciertamente el 4 procede de una doble división en dos, pero en esta ocasión nos vamos a centrar fundamentalmente en los polígonos y quizá en los sólidos regulares, ya que lo queremos es "limitar" espacios, por una vez.

[2] De hecho la descripción y nombres de las constelaciones usada por los sumerios y psteriormente por los caldeos, corresponde a las constelaciones tal y como se veían mucho más al Norte (40º N, aprox.). Las interpretaciones de Sargón el Viejo se hacen según "La iluminación de Bel, citada en una tablilla ya no existente". La mitología sumeria cita que todos sus conocimentos son enseñados por un ser marino. ¡El negocio tiene más de 80 siglos!

Resumiendo, los caldeos sabían distinguir un signo o mes de una constelación, me basta recordar que tenían un Zodiaco de Constelaciones para el "Camino del Sol", coincidente con nuestro Zodiaco, y otro para el "Camino de la Luna" con las mismas constelaciones que el del Sol y alguna más (y estas dos no eran las únicas franjas que distinguían en el cielo). En cambio sus años agrícolas comenzaban siempre en el Equinoccio de Primavera, y empleaban un sistema de 7 meses intercalares a lo largo de 19 años para ajustar los meses lunares con los signos zodiacales y también utilizaban las lunaciones y eclipses en su predictiva. Otro tanto podemos decir de los egipcios, con su perfecta distinción entre el año agrícola, el oficial-religioso y las constelaciones, y eso que eran peores como astrónomos.

Aplicación de los Métodos Caldeos en la interpretación astrológica.

Hablar de aplicar métodos caldeos en Astrología es casi tan estúpido como decir "métodos quirúrgicos en el quirófano", pero servirá para que nos entendamos. Con el término "métodos caldeos" designo una serie de criterios de interpretación y elementos astrológicos originarios del área de Babilonia o transmitidos desde allí, que se utilizan poco o nada en nuestros tiempos, aunque no sean desconocidos de los eruditos (especialmente los Términos, los Genios y los Días y Horas Planetarios, dejaremos aparte en este trabajo las estrellas y constelaciones).

Aplicando estos métodos, a la interpretación práctica con sujetos a los que trato con frecuencia, he observado que se dan dos posibilidades:

Si existe un matiz importante de fondo de la personalidad o destino del sujeto que no aparece con claridad en la carta con los métodos al uso, este casi siempre está significado por alguno de los factores caldeos que he citado.

Otras veces encuentro que puedo explicar con estos métodos cosas que me dan los planetas invisibles (Urano - Neptuno - Plutón), sin que exista contradicción entre las antiguas técnicas y las nuevas.

Como sucede en otras técnicas, cuando las interpretaciones no se corresponden con el sujeto, si lo hacen con personas muy vinculadas a él, sean el cónyuge, hermanos, padres...

Esto es fácil de ver especialmente cuando aplicamos estos métodos al Ascendente, o tenemos en cuenta el día de la semana como un factor dominante. Todos nos encontramos con ese sujeto con Ascendente en Aries, que parece anormalmente diplomático, con aquel amigo que es especialmente enérgico y activo pese a que Marte parece que en su carta este de paso, con ese Tauro anormalmente móvil, intelectual y comerciante junto a aquel otro leeeento hasta la catalepsia, con Capricornios optimistas, con ese ama de casa (nacida en Lunes), que tiene una carta casi idéntica a la de un diplomático (nacido en Domingo), con esa solterona Libra nacida naturalmente en Sábado. Todos estos ejemplos y muchos más son el fruto de muy pocas semanas de experimentación por un número aún reducido de personas.

Entraremos ahora en el estudio de los Decanatos, para después empezar con los Términos y los Genios. Debemos recordar la naturaleza holística del símbolo astrológico. Igual que al cortar un holograma en partes, podemos ver la imagen completa en cada una de esas partes (si bien con cierta pérdida de calidad), al coger una parte del horóscopo podemos ver al sujeto completo al menos para los fines prácticos, pars pro toto que decían los latinos. Así exprimir hasta el límite el Zodiaco y usar las estrellas le permitía a un astrólogo babilonio dar una imagen tan buena o mejor de una carta que nosotros con nuestros planetas transaturnianos (horrible palabreja, ¿no es más bonito "planeta invisible"?), asteroides, puntos medios, estadísticas y ordenadores. Comparar la precisión y riqueza de las observaciones astronómicas caldeas y de otros pueblos de la antigüedad, resultados obtenidos con aparatos hechos con cuerdas, palos, monolitos, semiesferas y relojes de agua y lo que obtienen hoy día los astrónomos con sus telescopios orbitales (miopes) de millones de dólares, hace reflexionar. El astrónomo moderno es un ser patético frente al sacerdote de Nínive o de Stonehenge. Cuando veo lo que hacían estos sacerdotes al hacer Astrología y lo que hacemos los Astrólogos ahora, el torpe soy yo... de momento.